domingo, 7 de noviembre de 2010

¡Sapere aude!

Por diferentes lugares esta famosa frase reaparece en mi entorno, y no encuentro mejor excusa que ella para romper esta etapa de silencio (que no de inactividad precisamente) en la que el blog ha estado en reposo.

Sapere aude, porque sólo los osados van a alguna parte, porque sólo sabiendo se sale de la masa manipulable, porque sólo con sabia osadía se puede vivir lo que realmente vale la pena vivir.

Sigo y seguiré buscado un mundo de todos juntos en armonía. Será una utopía para algunos, pero estoy seguro que muchos lo compartimos como posible. A los que busque esa unidad por encima de todo, ¡bienvenidos a este barco, bienvenidos a este Arca donde cabemos todos!. A los demás, suerte en su singladura y que la travesía les resulte placentera y provechosa.

Mientras siga en la fase de aprender a mejorar el control de mi nave, procuraré que las distracciones no me desvíen del rumbo, especialmente las distracciones sutiles o disfrazadas, las más peligrosas. Hay tanto interesante que aprender, que no pienso dejar que "el mundo" me dirija ("el diablo" y "la carne" parecen más fáciles de identificar).

A veces nos esforzamos en discusiones para mejorar un mundo que no nos gusta, y lo único que hacemos es intentar imponer nuestro personal visión de ese mundo, cayendo sin darnos cuenta en alguno de los errores que precisamente alardeamos de pretender evitar. Por eso no entro en muchas discusiones.

Voy a coger el timón de mi nave y mirar por encima de la barandilla, para poder ver el horizonte. Si seguimos limpiando la bodega, o pintando de colores los camerinos, sólo conseguiremos naufragar en un barco preciosamente limpio.

Mantengamos el navío limpio y en forma, pero dando toda la prioridad a la marcha a ritmo adecuado hacia el puerto buscado. Cuidado con los “animadores” cuyo trabajo consiste en que el pasaje disfrute del viaje, sin pensar en nada más. Yo no quiero ser simple pasajero de un barco dirigido por unas tripulación que se presenta con bonitos uniformes y botella de cava en la mano, para que nos dejemos llevar algo embriagados a donde ellos han decidido.

Yo voy a formar parte activa en este crucero, porque la carta náutica está ahí abierta ante todo el que quiera estudiarla, y todos estamos preparados para asumir el papel que realmente nos corresponde.

Cuando salimos de la sala de calderas y descubrimos que había un mundo de lujo y disfrute por encima, este panorama nos encandiló y nos atrapó en sus cómodas estancias con juegos, bailes y banquetes. Y nos olvidamos de la dura sala de máquinas a la vez que nos acomodábamos en ese nivel intermedio, sin problemas, pero cerrado en sí mismo. Porque si salíamos a cubierta sólo podíamos ver la piscina, las tumbonas o la barra libre. Los “problemas graves” eran que se acabara la cerveza o que estuviera nublado, mientras dedicábamos nuestras energías a coger la hamaca mejor situada o a organizar la partida de cartas de la noche, máxima aspiración de trabajo en común.

Un día decidí dejar esa cómoda apariencia para asumir la responsabilidad de dirigir mi vida, sin enfrentarme a nada, pero sin aceptar nada simplemente porque lo decía don fulano o porque siempre se había hecho así. No sé cual de estas dos opciones me da más recelo. Respeto la opinión de don fulano, pero puede que no sea la adecuada para mí, y hacer lo que se ha hecho siempre es la manera más segura para no progresar. Eso sí, ambas opciones son cómodas y exentas de responsabilidad personal. Pero ninguna me vale a priori.

Un día conseguí levantarme un poquitín la venda que me habían puesto en los ojos, y lo que empecé a ver me deslumbró. Pero lejos de asustarme me esforcé en adaptarme a esa nueva visión. Poco a poco voy intuyendo siluetas entre la luz, porque, no sé bien por qué, conseguí que el mundo que hasta entonces consideraba normal dejara de monopolizar mi atención. Hoy sigo intentando levantar ese velo sutil, pero sin perder la referencia de esta dimensionalidad. Sigo trabajando en unificar cualquier aparente dualidad, sin recurrir a la rápida simplificación de quitar una de las columnas. Sigo esforzándome en unificar todo lo que aporta la ciencia y la espiritualidad, prefiriendo un enfoque integrador antes que cualquiera que considere uno de los aspectos por encima del otro.

Seguiré siendo un eterno estudiante en busca de esa sabiduría (sapere) que dé alas cada vez más poderosas al atrevimiento (aude) para alcanzar nuevas metas. Es el antiguo y eterno camino, donde sólo hay trabajo y responsabilidad, donde sólo hay el camino, pero donde se puede descubrir tanto…!

Sigamos, juntos.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Mis maestros

Hoy quiero rendir un homenaje a mis maestros. Porque creo que he sido un afortunado al contar con tantos instructores que a lo largo de mi vida han ido ayudándome a descubrir realidades que tenía delante y no veía, ayudándome con extrema paciencia a superar pruebas que me han hecho más consciente de mi vida, ayudándome, sobre todo, a conocerme a mí mismo.


Este de la foto es Horus, uno de esos maestros, que hoy comparte su vida conmigo. Sí, es un gato, grande, inquieto, cariñoso, juguetón, un gato que acude a su nombre, que se le habla y responde, que me trae pelotitas de papel para que yo se las tire. Un gato que me permite aprender sobre la libertad, sobre cómo vemos el mundo cada uno, sobre qué papel jugamos aquí y ahora, sobre lo relativo de muchas cosas. Sólo tengo que observarlo, y él me enseña. Gracias, Horus.

Y antes de Horus estuvo con nosotros Queen, una preciosa perrita que durante 15 años fue una constante alegría en la casa. Era la ternura y el cariño personificados, si este calificativo es aplicable a una perrita. Aunque yo creo que a Queen eran aplicables éste y muchos más calificativos especiales. ¡Cuántas cosas y de qué manera tan sencilla me enseñó!

Antes estuvo Ulises, el señor de los siameses. Enorme, majestuoso, insustituible en esta saga. Y Apolo, menos tiempo, pero entrañable, y otros muchos pequeños compañeritos de diferentes especies, cada uno con sus magníficas particularidades. Todos grandes maestros que me enseñaron, poco a poco, a aprender.

Naturalmente, también ha sido larga la lista de personas que cuento entre mis maestros, y entre ellos estáis todos vosotros, todos los que os habéis cruzado un día en mi vida y habéis aportado algo a ella, quizás incluso sin ser conscientes de ello. Porque creo que en nuestro vivir diario coparticipamos en un intrincado juego de pruebas y ayudas cruzadas, para pasarlas juntos y aprender juntos, con la opción siempre libre de aceptar la prueba o rechazarla.

No, no creo que el mundo sea una carrera de obstáculos, sino una sucesión de oportunidades para nuestra experimentación personal y nuestro desarrollo con su superación. Pero normalmente lo vemos todo en nuestra contra, evitamos la prueba y lo único que conseguimos en encontrarla de nuevo a la vuelta de la esquina y con dificultades añadidas posiblemente.

Claro, no nos gustan los problemas, como no nos gustaban los de matemáticas cuando estábamos estudiando. Pero, si no recuerdo mal, aquellos problemas no tenían el objetivo de fastidiarnos la existencia (aunque nos lo pareciera), sino de enseñarnos unas asignaturas. Pues ahora es igual, y seguimos siendo tan niños como antes en muchas cosas.

Y hoy quiero, como decía al principio, daros las gracias a todos desde aquí por vuestra enseñanza, aunque no todos desde luego vayáis a leerlo. Ni siquiera Horus, aquí a mi lado sobre la mesa, lo leerá, pero no importa, a todos os llegará la emoción de mi agradecimiento. Esto va así.

Por si alguno se siente ofendido al haberle metido en el mismo saco que a Horus, Queen o Ulises, que recapacite un poquito y piense qué papel juega cada uno en la vida, si realmente hay diferencias entre cualquier clase de Vida (y todo es Vida), más que las que algunos orgullosos humanos, de cuestionable altura a mi entender, se han autoatribuido.

Ese es el orgullo que nos infla tanto que luego nos impide entrar por la “puerta estrecha” que da acceso al “Reino de los Cielos” (Lucas 13, 22-30). O demasiados “metales vulgares” en nuestros bolsillos para poder alcanzar ciertas alturas, si preferís una metáfora de diferente entorno.

Para el resto no ofendido, que no gusto de llamar humildes, sino sencillamente conscientes de la grandeza de su naturaleza interior, enhorabuena por haber aprovechado las enseñanzas que nos hemos ido cruzando cada día.

Sigamos, juntos.

miércoles, 14 de julio de 2010

El hombre que piensa por sí mismo.

“El hombre que piensa por sí mismo llega a familiarizarse con las opiniones de las autoridades sólo después de haberlas adquirido, y meramente como una confirmación de las mismas, mientras que el filósofo de libro empieza con las autoridades en la materia, ya que construye su opinión reuniendo opiniones de otros: su mente, entonces, se compara con la de los anteriores, como un autómata se compara como un hombre vivo”. Arthur Schopenhauer


Larga cita que no me atrevo a reducir y que me produce una gran satisfacción. Porque ver que una persona como Schopenhauer está de acuerdo conmigo (y no lo digo al revés) me confirma en mi idea, como él mismo dice en su texto.

No, no sería más exacto decir que yo piense como él, aunque la secuencia temporal así lo presente, porque yo no he llegado a esta conclusión después de estudiar su forma de ver la vida. Yo he llegado a esta conclusión después de observar, estudiar, analizar, reflexionar,… sobre la vida y sobre lo que piensan personas de muy diferentes ideas y tendencias. Yo he llegado a mi conclusión, y Schopenhauer llegó a la misma. Como él dice, yo uso su opinión meramente como una confirmación de la mía, porque ciertamente a él lo considero un gran punto de referencia.

Desde pequeño fui siempre un gran usuario de las enciclopedias, cuando aún no existía Google. Porque en ellas estaba siempre disponible todo lo que en la cabeza sólo sirve para llenarla de datos, y yo prefería tenerla libre para pensar, para estar atento a nuevas ideas, para elaborar en ese atanor profundo nuevos frutos a partir de las semillas que la vida me brindaba.

Y sigo igual. No me aprendo nada de memoria, no me quedo con el nombre del autor de esa maravillosa cita. Pero me esfuerzo en escucharlo todo, en captarlo todo, en aprovecharlo todo. Y por todo entiendo eso, todo. Lo de arriba y lo de abajo, lo de delante y lo de detrás, lo de la izquierda y lo de la derecha, lo grande y lo pequeño, lo blanco y lo negro. Porque todo es importante, porque todo está ahí para nuestro aprendizaje y de todo podemos y debemos aprender.

Justificar nuestra opinión con un “porque es lo que dice X” me parece tan ridículo como infantil, inmaduro e ignorable a todos los efectos. Eso no vale de nada. Prefiero antes TU personal posible disparate, que el apoyo en una idea de otro, por muy importante que ese señor sea.

Acepta el riesgo de equivocarte, que siempre podrás rectificar, y en ese proceso siempre aprenderás, siempre madurarás. Repitiendo como un loro lo que otro dice, sin haberlo aprehendido, sin haberlo asimilado, sin haberlo hecho tuyo sincera y profundamente, serás como el autómata de Schopenhauer, lejos del hombre vivo que debes buscar.

No tengas miedo a equivocarte. La mayor equivocación es no asumir ese riesgo. Aprovecha cada lección de la escuela de la vida, que no para ni un momento de enseñarte cosas, pero que está en ti aprenderlas (aprehenderlas) o despreciarlas. En esa elección está tu futuro, está tu vida,… o tu verdadera muerte.

No hay “maestros” fuera de ti. Todo lo que vemos “fuera” es un maestro permanente que nos pone deberes continuamente para superar. Y la primera y más difícil prueba es percibirlo así.

Lee, estudia, lee y estudia más, pero saca tus propias conclusiones, forma tus propias ideas, que es lo único que vale.

Y lo más importante: no tengas problemas con cambiarlas cada vez que lo consideres conveniente. Porque eso es evolución, y lo contrario es inmovilismo. Porque eso es vida, y lo contrario es muerte. ¡Vive!

Realmente nunca se deja de “evolucionar” de alguna manera, porque no hay estatismo, es un movimiento continuo, en un sentido o en el contrario, a favor o en contra, hacia delante o hacia atrás. Tú eliges. Sin miedo, que siempre es posible enderezar el rumbo.

Estas son mis ideas. Estoy plenamente convencido de ellas, y me encanta encontrar a grandes pensadores que también llegaron a ellas. Pero nada de eso no me impedirá cambiarlas mañana si encuentro otras que considere mejores. Estoy abierto a escuchar las tuyas y coger de ellas todo lo que complemente esta estructura que voy montando y puliendo día a día, piedra a piedra. Luego olvidaré tu nombre, junto con las ideas que no encajaran con las mías en ese momento. Y lo haré todo con el mayor respeto y con el mayor agradecimiento que pueda, porque tus opiniones, de una u otra manera, siempre me harán enriquecido.

Si de alguna forma sientes que con estas reflexiones te he podido ayudar, estaré tremendamente satisfecho. Pero recuerda siempre lo principal: No fue nunca mi intención que las asumieras como tuyas a la ligera, saca de ellas sólo lo que sientas que tienes que sacar, adaptándolo para ti, olvidándote de mí. Esta no es LA verdad, porque no hay una verdad. Esta es mi visión de hoy, y, ya te dije antes, mañana la cambiaré si con ello creo que la puedo mejorar. ¡Y Vivir!

Sigamos, juntos.

martes, 22 de junio de 2010

Una Luz se levanta en el horizonte

Mira dentro de ti, porque todo está ahí. Ahí están los miedos y las osadías, las verdades y las mentiras, los blancos y los negros. Ahí estás las dualidades. Y la Unidad.

He empezado a descubrir algo nuevo para mí. Aún no lo veo claro, pero apunta bien. De momento es sólo una línea a seguir, otra línea a seguir para intentar llegar siempre al mismo lugar, al Centro.

Se llama simplicidad. O tal vez esencia. O quizás… quizás la mejor manera de describirlo sea en silencio, porque al menos todavía no puedo describirlo.

Ha sido buscando, siempre buscando, que he empezado a vislumbrarlo. Como siempre, leo, estudio, observo, medito, y dejo que me surjan relaciones al margen de la razón. Eran fractales y mandalas, armónicos musicales y resonancias, campos morfogenéticos y hologramas, ADN, Árbol de la Vida, rueda Zodiacal, andróginos, Dionisio, hexagramas, dameros, espejos,… Y todo eso me lleva a un punto (nunca mejor dicho): Hay un Uno, por llamarlo de alguna manera, que se repite con la ley más simple, y sólo eso. Incluso esa ley tan simple está implícita en ese Uno.

No estoy diciendo nada nuevo, lo sé. Lo nuevo es que empiezo a verlo, ahora de verdad. El proceso intelectual puro no sirve en sí mismo para nada, si sólo queda en eso. Y no hay fe que valga para nada si deriva de una imposición grabada a fuego de pequeño y nada más.

También en el proceso de asimilación hay que combinar, ¡cómo no!, de los dos polos. Los dos son necesarios, pero solos no sirven. La lámpara se enciende cuando se conectan los dos bornes de la pila.

Las ideas son semillas que hay que plantar, y después cuidar con esmero. Hay que regarlas, airear la tierra, incluso abonar con nutrientes adecuados. Y requieren luz, mucha luz, alternada con periodos de oscuridad, porque también hay procesos que necesitan oscuridad.

Llegado su momento, la semilla bien cuidada empezará a brotar, y de la profundidad de la tierra saldrá una frágil hojita que un día llegará a ser un árbol alto y fuerte, capaz de resistir los envites del viento.

Mi camino ha sido largo y retorcido. He tenido que ir a la complejidad para empezar a descubrir la simplicidad. He bajado a las profundidades para poder percibir las alturas. Quizás sea, por otra parte, el camino más normal, el que tenemos que recorrer la mayoría de los que estamos aquí y ahora para precisamente salir del aquí y el ahora. (Sobre mi mesa tengo como recuerdo un símbolo de ese paso, en el que quizás mi padre veía sólo un sacrificado que compró en “La Ciudad de la Paz”).

Sigo, pues, mi camino, mi aprendizaje sin fin, cada día con más ilusión. Sigamos cada uno nuestro camino, que cada uno tiene el suyo. Sólo te puedo ayudar contándote sobre el mío, tú sigue el tuyo, con confianza, con la mente abierta a aprender de todos y de todo, porque todo está ahí precisamente para eso, para que aprendamos. Sigamos, cada uno por su camino y todos juntos, porque es la única manera de avanzar.


Sigamos, juntos.

sábado, 5 de junio de 2010

Los hijos de la Vida

Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida, deseosa de si misma. No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te pertenecen”. Kahlil Gibran

Y cuando vemos que la vida nos elige para expresarse con frutos cada vez más maduros, sentimos un callado orgullo interior difícil de explicar.
Esta no es una entrada como las demás de este blog, aunque la haya iniciado con un formato similar a otras. En esta ocasión el contenido es obra de uno de mis hijos, perdón, de un hijo de la vida que ha venido a través de dos personas que comparten todo lo que realmente es importante en la vida.
Son dos hijos y dos hijas de la vida, cuatro rayos cada uno con brillo propio, cada uno preparado para llevar adelante una misión que van descubriendo día a día en la libertad que sabemos que tenemos que dejarles.
Esto es de uno de ellos, una muestra simplemente de que ha valido la pena el esfuerzo realizado. Y el fruto es igual de rico en todas las cuatro ramas. Gracias, José Antonio, por esta perla, vemos que sí que has aprendido, que sí que habéis aprendido.
Esta es su aportación:

He aprendido…

Que sólo en un aquí, ahora, podré estar donde quiera, para siempre.
Que a veces hay que perder para ganar. Y seguir apostando con el corazón, a todo o nada.
Y, claro, he aprendido a ganar, y a perder. Y que no siempre alguien tiene que perder para que otro gane.
Compartir mi tesoro, para que tenga valor.
Que no hay que agachar la cabeza, sino ir bien erguido, pero sin sacar pecho. A dar las gracias y aceptarlas, mirando a los ojos.
A callar. Y a no callar.
A reír cuando he querido, y a llorar cuando debía, sin ocultar las lágrimas tras la vergüenza.
A buscar la belleza donde nadie la encuentra,
Aprendí a pedir perdón y ser perdonado.
Que un abrazo es bueno, cuando puedes sentir el latido de otro corazón.
Que uno más uno no suman uno, si sólo son medias partes.
Que cada uno ama como debe amar, cuando lo hace y ya no espera que le amen como ama.
Que todos tenemos nuestro propio libro de aprendizaje, y nadie puede recorrer el camino, mi camino, por mí, ni yo debo hacerlo por nadie.
Aprendí a aprender, olvidando haber aprendido.
Que si lo aprendo todo, no sabré nada.
Que he aprendido mucho, pero aun me queda mucho por aprender.
Que somos, por naturaleza, meros aprendices, que no saben que son maestros.

Ayúdame. Aprendamos juntos.
Un aprendiz.
Con tan sólo tres años.

. . . . . . . . . . . . . . . .
Nada que añadir. Hoy incluso quiero cambiar mi habitual despedida (Sigamos, juntos) por la que él incluye en su texto:
Ayúdame. Aprendamos juntos.

Mirando a través del espejo

La vida es como un espejo. Reflejada lo que tiene delante, nos refleja a nosotros. No miremos al lado, fuera de nosotros, para buscar explicaciones. Miremos EN nosotros, porque ahí están las respuestas.
No te quedes en la imagen reflejada, que es sólo una imagen. No mires el espejo, mira a través del espejo. Trasciende la apariencia, mira lo que importa, lo que ES.
Cuando te miras en el espejo a una distancia de un metro, lo que percibes es tu imagen a dos metros de distancia. Pero sabes que a dos metros frente a ti no hay nada, o al menos no lo que tu estás percibiendo.
A veces los magos (los de feria) nos hacen ver cosas imposibles, y las descartamos como tales porque no encajan en lo que tenemos pre-aceptado. ¡Cuántas cosas de nuestro mundo cotidiano serían rechazadas como imposibles por los cerebros de humanos aún en culturas perdidas en la selva! Pero el televisor y el móvil seguirán siendo existiendo a pesar de que para ellos no tengan sentido.
Si no das un paso más allá de la imagen del espejo, nunca pasarás de la superficie del cristal. Tienes que tener valor para atravesar el espejo, para superar una apariencia limitada (no digo falsa). Las conclusiones que saques de esta visión limitada probablemente sean erróneas, porque estará basada en esa visión incompleta, falta aspectos muy importantes.
Busca el fondo invisible al ojo cegado por lo que percibe a primera vista. Esfuérzate (porque es un gran esfuerzo) en visitar el interior de ese espejo, de esa imagen, que sabes que es la imagen de ti y de tu mundo interno.
Ahí, en tu interior, está la respuesta más completa. Ahí está todo, aunque estemos cómodamente acostumbrados a quedarnos en una visión superficial y tamizada por nuestra herencia cultural. Porque, además, miramos el espejo a través de un cristal muy pintado y repintado, que nos lleva a “culpar” al supuesto mundo exterior de todo lo que no es de nuestro agrado. Y así sigue de desagradable nuestro mundo.
No, la verdad no está “ahí fuera”, eso sí que era una ficción. Lánzate, pasa a través del espejo, penetra en su interior, en TU interior, y acepta participar libre y conscientemente en tu conocimiento, en tu evolución.
Atrévete a pasar, aunque sesudas cabezas se rían de tu osadía. Apóyate en lo que el espejo te ofrece, sabiendo, siendo consciente, de que lo que refleja es una imagen invertida de ti y tu mundo. Dale la vuelta, que esa es la clave. Ese que a veces percibimos como nuestro enemigo está ahí para ayudarte.
Y si el simbolismo de Lewis Caroll y su Alicia te parece infantil (¡ja!), deja de mirar hipnotizado las negras y planas imágenes de la caverna de Platón, y sal a disfrutar del color y la luz del mundo. Ven a la Vida.

Sigamos, juntos.

domingo, 23 de mayo de 2010

Todo son oportunidades para crecer.

"La vida es una aspiración a la perfección, a la realización de sí mism@. No hay que rebajar ese ideal a causa de nuestras debilidades y nuestras imperfecciones". Gandhi

Yo me uno decidida y firmemente a esta idea, y es esta idea la que, en mi opinión, da verdadero sentido a la vida, a sus ciclos, a sus problemas y a sus alegrías, a sus momentos de fuerza y a sus momentos de debilidad.
Son nuestras imperfecciones las que nos hacen sentirnos inseguros para abordar nuevos retos, y son esos mismos miedos los que nos bloquean en nuestra superación personal. Cuando veamos algo que nos asuste, es ahí hacia donde debemos ir, porque esa es la prueba que la vida pone ante nosotros para permitirnos avanzar.
No son piedras en el camino, sino escaleras de ascenso. Si no hay obstáculos, no nos esforzamos, y no nos haremos más fuertes.
Pero somos imperfectos y débiles, tenemos que partir de aceptar eso, para trabajar contra ello. No vale encerrarnos en una torre de duro cemento, creada a la medida de nuestros miedos, para sentirnos seguros dentro y no esforzarnos en descubrir todo lo que luce fuera.
Junto a esta frase de Gandhi, ayer me llegaba esta otra de Churcill: “Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”.
Pero la cosa no acaba ahí, porque a la vez también y como remate, me llegaba esta otra cita por un camino absolutamente diferente: “Dios nos habla a veces tan claro que parecen coincidencias” (Doménico Cieri Estrada).
No me gusta (¿o tal vez sí?) jugar a los acertijos, pero este creo que está bien claro, sobre todo cuando estas frases se juntan con otros acontecimientos de la vida encajando a la perfección.
Lo más fácil y más tranquilo podría ser seguir creyendo en las “simples coincidencias”, pero eso es justamente el mirar para otro lado a que nuestra comodidad nos induce, para que no nos esforcemos en buscar las causalidades donde nuestra debilidad e imperfección sólo ve casualidades. Esa es la reacción del pesimista, que a veces llega a decir con la boca pequeña que está feliz, seguro y contento simplemente para que no le molesten los que vienen a ayudarle (porque él los ve como un problema).
Definitivamente, voy a seguir a Gandhi, en esa aspiración continua, sin miedos, con confianza, viviendo con plena atención el momento presente. Porque sólo así podré descubrir las oportunidades que se ocultan detrás de las adversidades y podré mirar cada día con un poco más de auténtica seguridad hacia las debilidades e imperfecciones que aún soy consciente que tengo que superar. Con consciencia, sin vendas en los ojos.

Sigamos, juntos

domingo, 16 de mayo de 2010

La riqueza de la diversidad

"Si difieres de mí, hermano mío, lejos de menguarme, me enriqueces"
Antoine de Saint-Exupéry

No se me ocurre nada más que agregar a esta frase, creo que ya lo dice todo. Saint-Exupéry sigue siendo para mí una fuente inagotable de ideas, todas tan simples como profundas.
El Principito explota magistralmente esta combinación de simplicidad y a la vez profundidad, sólo al alcance a veces, como dice el mismo protagonista, de los ojos del corazón.
Tal vez si dejáramos de vernos como enemigos, compitiendo por imponer una idea o por controlar al que tenemos enfrente,... Si pasáramos a vernos como amigos, como compañeros, como Hermanos, buscando juntos mejorarnos mutuamente en nuestra diversidad,... Tal vez entonces las guerras desaparecerían, las luchas pasarían a ser colaboraciones, las rupturas se volverían fuertes lazos de unión,...
Entonces todo sería como estoy seguro que todos queremos que sea.

Sigamos, juntos

sábado, 15 de mayo de 2010

No todo está a la vista

"No nos hacemos libres por negarnos a aceptar nada superior a nosotros, sino por aceptar lo que está realmente por encima de nosotros".

Johann Wolfgang Goethe

Claro que normalmente se tira por la salida fácil: no hay nada por encima. Y tan felices. Como los avestruces, que meten la cabeza en el agujero para no ver y no sentir miedo. "Ojos que no ven..." ¡torta que te pegas! (según la actualización del refranero).
Nos negamos a aceptar lo que no vemos, lo que no captamos con nuestros sentidos ni con la ayuda de los aparatos que hemos inventado. Y nos olvidamos que esos aparatos nos permiten captar información que existía incluso cuando no estaban inventados. ¿Por qué negar entonces la posibilidad de existencia de lo que tal vez mañana detecte un nuevo invento? Sencillamante porque así nos quedamos más tranquilos y nos sentimos más seguros. Repito, como los avestruces.
Afortunadamente la humanidad, aunque no lo parezca, sigue perfeccionándose. Y aunque sufra de aparentes parones, son simples pruebas para permitir nuevos y mayores avances.
Decía Kant que el sabio puede cambiar de opinión, pero el necio, nunca. Debemos ser lo suficiente sabios para no mantener inmutable aquello que, en el fondo, sabemos que no se sostiene. Y si en este momento estás convencido de que no vas a cambiar de opinión, reflexiona, porque la clasificación que establece Kant es rotunda.
Sin llegar a ser tan extremo, porque siempre debemos considerar la infinita escala de grises que hay entre el blanco y el negro, lo único que desde esta humilde tribuna reclamo es la aceptación de las ideas de los demás, recordando que aceptar no es compartir. Pero aceptación respetuosa, sin mofa o sonrisa que oculte sentimiento de rechazo o deprecio, porque eso no es aceptación, eso no es tolerancia: eso es autoritarismo, imposición, dictadura,... todo eso que decimos que rechazamos.
Seguro, seguro, que la intención siempre es buena, y lo único que pido es una mínima dosis de reflexión para que sea aún mejor, para que todo lo bueno que lleva no se vea deteriorado por este pequeño detalle de la imposición sin alternativas.
Como tantas veces, una frase nos lleva a un tema no reflejado en ella. Así somos los humanos, que vemos por todas partes lo que nos obsesiona, o simplemente nos preocupa. Y a mí me preocupa, y en cierta medida me obsesiona, la libertad y la tolerancia, porque creo que es la base imprecindible para un mundo mejor.
No todo está a la vista, pero si abrimos los ojos internos un poquito más, con una actitud más sinceramente receptiva, podremos llegar a ver otras cosas que también están ahí. Desgraciadamente, el primer paso debemos darlo nosotros mismos, porque mientras neguemos la posibilidad de existencia a lo que esté más allá de la punta de nuestros dedos, nuestro mundo encogido seguirá cerrado al infinito de afuera.
Atrévete, que vale la pena.

Sigamos, juntos

jueves, 29 de abril de 2010

El miedo

"El deseo de tener prestigio, de ser poderos@ y de ser reconocid@ como tal por la sociedad es en definitiva un deseo de dominar, lo cual es una forma de agresión. (...) ¿Cúal es la causa de esa agresividad? El miedo".
Krishnamurti

Cuando una de las primeras cosas que veo por la mañana en mi correo es una frase como esta, me ratifico de que voy en el buen camino.
No me gusta las continuas referencias a personajes famosos, creo que en muchos casos denotan inseguridad, necesidad de apoyo en los que otros piensan. Yo prefiero dar MI idea. Leer, estudiar, reflexionar,... y sacar mi idea personal combinando diferentes fuentes.
Pero cuando ves que alguien de este nivel (nivel de verdad, no de riqueza o vulgar prestigio social) expresa así de claro y rotundo lo que llevo varios días trabajando en mi cabeza... Está bien claro que esto anima, y reconozco que refuerza mi seguridad.
No temamos a nada, salvo a una cosa: al miedo.

Sigamos, juntos

sábado, 24 de abril de 2010

Hay más de un camino

"La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el regalo"
Albert Einstein

El hombre busca, de forma natural, seguridad.
Hay quien la encuentra en un "algo" superior, que llama Dios, Fuerza Una, Principio Universal, Fuerza de Vida,... Vuelan de cima en cima, confiados sobre alas de ángeles que no necesitan comprender. Su base puede parecer insegura para muchos, pero es tan firme y real como él la sienta.
Hay quien no encuentra razonable esa línea y busca explicarlo todo en base a su capacidad mental, para no equivocarse, para ir sobre seguro. Pisan firme el suelo llano, de amplio y verde horizonte. Avanzan seguros por un mundo bajo el control de sus sentidos y su razón.
Hay también quien se arriesga a subir por la montaña explorada por pocos, con precaución, pero verificando a cada paso de ascenso que la vista se amplía, que el horizonte gana en riqueza, y que la piedra del suelo que pisa es mucho más firme que la arena del valle. Y se motiva cuando ve aún más sendero por ascender, más experiencias por vivir, más para descubrir.
Cada vía es igual de válida. Cada hombre elige la suya y debe seguirla respetando la elección de los otros. Porque sólo así se sentirá realmente seguro en su camino.

Sigamos, juntos

domingo, 18 de abril de 2010

Cita para hoy

“No se puede enseñar nada a un hombre, sólo se le puede ayudar a encontrar la respuesta dentro de sí mismo”.
Galileo Galilei.

Una interesante afirmación de otro atrevido que miró más allá del telón que le ocultaba la verdadera visión de la naturaleza y pudo así saber que el mundo no era el centro del Universo. (¡Cuántos hoy aún se sienten ellos mismos el centro del Universo!).

Naturalmente, la ciencia oficial, encerrada en su torre de roca inamovible, lo rechazó e ignoró. “Pero se mueve…”

La ciencia, a pesar de muchos que sólo sacaron un título, y gracias a hombres excepcionales como él, siguió y sigue avanzando.

Galileo tenía razón, porque sólo vale lo que encuentras por ti mismo, y descubres que está dentro de ti, lo que aprehendes y aprendes, lo que haces realmente tuyo. Es aquello del V.I.T.R.I.O.L., que no es un antiguo lema ni un viejo dicho de locos alquimistas. Es una verdad que, aunque no esté a la vista de cualquiera, es LA verdad. Porque se mueve…¿o no?.

Sigamos, juntos

jueves, 15 de abril de 2010

Sobre el dibujo que preside esta página.

Aunque creo que esta imagen no requiere muchos comentarios, sí conviene una referencia para destacar su idea: Un hombre ha atravesado el velo de las estrellas.

Naturalmente, el dibujo no requiere explicación, pero ¿cuántas veces miramos más allá del telón que tenemos delante de nuestros ojos y que nos impide ver las verdaderas causas de lo que percibimos? ¿O es que pensamos que vemos las cosas “como son”?

lunes, 12 de abril de 2010

Cita para hoy

Diversidad, ya lo avisé. En mi enfoque totalmente occidental también tiene cabida un pensamiento oriental, para sumar. Ignorar las ideas de una persona es desperdiciar una oportunidad de aprender, y esa sí que no es mi línea.

Al igual que el gusano de seda, has tejido un capullo alrededor de ti. ¿Quién puede salvarte? Rompe tu capullo y sal de él como una magnífica mariposa, como un alma libre.
Swami Vivekananda.

Salgamos libres.
Sigamos, juntos

domingo, 11 de abril de 2010

Estableciendo las bases

(Antes que nada, una referencia muy muy especial a la persona que desde hace más de 35 años comparte su vida conmigo. Ella es la verdadera base de todo lo que he hecho de interés hasta hoy, y seguirá siéndolo siempre. Gracias por estar ahí, por estar siempre justo ahí.)

Creo que lo primero es fijar las bases de funcionamiento que planteo para este Lugar de Encuentro (aunque este nombre estuviera ocupado en “Blogger”, y sin menospreciar el significado que conlleva “El Arca”, no por eso voy a renunciar a usar de fondo la idea que me llevó a lanzar el blog).

Objetivos:

domingo, 4 de abril de 2010

Saliendo a la luz

El jueves pasado me planteé poner en marcha un blog donde recoger algunas ideas, pensamientos, reflexiones,… que considere puedan ser de interés para otros.

Al buscar un título al blog encontré ocupadas ya todas las ideas que tenía en la cabeza, y cuando empezaba a pensar en segundas opciones descubrí que ya tenía un blog abierto por mí hace meses y después olvidado.