sábado, 15 de mayo de 2010

No todo está a la vista

"No nos hacemos libres por negarnos a aceptar nada superior a nosotros, sino por aceptar lo que está realmente por encima de nosotros".

Johann Wolfgang Goethe

Claro que normalmente se tira por la salida fácil: no hay nada por encima. Y tan felices. Como los avestruces, que meten la cabeza en el agujero para no ver y no sentir miedo. "Ojos que no ven..." ¡torta que te pegas! (según la actualización del refranero).
Nos negamos a aceptar lo que no vemos, lo que no captamos con nuestros sentidos ni con la ayuda de los aparatos que hemos inventado. Y nos olvidamos que esos aparatos nos permiten captar información que existía incluso cuando no estaban inventados. ¿Por qué negar entonces la posibilidad de existencia de lo que tal vez mañana detecte un nuevo invento? Sencillamante porque así nos quedamos más tranquilos y nos sentimos más seguros. Repito, como los avestruces.
Afortunadamente la humanidad, aunque no lo parezca, sigue perfeccionándose. Y aunque sufra de aparentes parones, son simples pruebas para permitir nuevos y mayores avances.
Decía Kant que el sabio puede cambiar de opinión, pero el necio, nunca. Debemos ser lo suficiente sabios para no mantener inmutable aquello que, en el fondo, sabemos que no se sostiene. Y si en este momento estás convencido de que no vas a cambiar de opinión, reflexiona, porque la clasificación que establece Kant es rotunda.
Sin llegar a ser tan extremo, porque siempre debemos considerar la infinita escala de grises que hay entre el blanco y el negro, lo único que desde esta humilde tribuna reclamo es la aceptación de las ideas de los demás, recordando que aceptar no es compartir. Pero aceptación respetuosa, sin mofa o sonrisa que oculte sentimiento de rechazo o deprecio, porque eso no es aceptación, eso no es tolerancia: eso es autoritarismo, imposición, dictadura,... todo eso que decimos que rechazamos.
Seguro, seguro, que la intención siempre es buena, y lo único que pido es una mínima dosis de reflexión para que sea aún mejor, para que todo lo bueno que lleva no se vea deteriorado por este pequeño detalle de la imposición sin alternativas.
Como tantas veces, una frase nos lleva a un tema no reflejado en ella. Así somos los humanos, que vemos por todas partes lo que nos obsesiona, o simplemente nos preocupa. Y a mí me preocupa, y en cierta medida me obsesiona, la libertad y la tolerancia, porque creo que es la base imprecindible para un mundo mejor.
No todo está a la vista, pero si abrimos los ojos internos un poquito más, con una actitud más sinceramente receptiva, podremos llegar a ver otras cosas que también están ahí. Desgraciadamente, el primer paso debemos darlo nosotros mismos, porque mientras neguemos la posibilidad de existencia a lo que esté más allá de la punta de nuestros dedos, nuestro mundo encogido seguirá cerrado al infinito de afuera.
Atrévete, que vale la pena.

Sigamos, juntos

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