domingo, 23 de mayo de 2010

Todo son oportunidades para crecer.

"La vida es una aspiración a la perfección, a la realización de sí mism@. No hay que rebajar ese ideal a causa de nuestras debilidades y nuestras imperfecciones". Gandhi

Yo me uno decidida y firmemente a esta idea, y es esta idea la que, en mi opinión, da verdadero sentido a la vida, a sus ciclos, a sus problemas y a sus alegrías, a sus momentos de fuerza y a sus momentos de debilidad.
Son nuestras imperfecciones las que nos hacen sentirnos inseguros para abordar nuevos retos, y son esos mismos miedos los que nos bloquean en nuestra superación personal. Cuando veamos algo que nos asuste, es ahí hacia donde debemos ir, porque esa es la prueba que la vida pone ante nosotros para permitirnos avanzar.
No son piedras en el camino, sino escaleras de ascenso. Si no hay obstáculos, no nos esforzamos, y no nos haremos más fuertes.
Pero somos imperfectos y débiles, tenemos que partir de aceptar eso, para trabajar contra ello. No vale encerrarnos en una torre de duro cemento, creada a la medida de nuestros miedos, para sentirnos seguros dentro y no esforzarnos en descubrir todo lo que luce fuera.
Junto a esta frase de Gandhi, ayer me llegaba esta otra de Churcill: “Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”.
Pero la cosa no acaba ahí, porque a la vez también y como remate, me llegaba esta otra cita por un camino absolutamente diferente: “Dios nos habla a veces tan claro que parecen coincidencias” (Doménico Cieri Estrada).
No me gusta (¿o tal vez sí?) jugar a los acertijos, pero este creo que está bien claro, sobre todo cuando estas frases se juntan con otros acontecimientos de la vida encajando a la perfección.
Lo más fácil y más tranquilo podría ser seguir creyendo en las “simples coincidencias”, pero eso es justamente el mirar para otro lado a que nuestra comodidad nos induce, para que no nos esforcemos en buscar las causalidades donde nuestra debilidad e imperfección sólo ve casualidades. Esa es la reacción del pesimista, que a veces llega a decir con la boca pequeña que está feliz, seguro y contento simplemente para que no le molesten los que vienen a ayudarle (porque él los ve como un problema).
Definitivamente, voy a seguir a Gandhi, en esa aspiración continua, sin miedos, con confianza, viviendo con plena atención el momento presente. Porque sólo así podré descubrir las oportunidades que se ocultan detrás de las adversidades y podré mirar cada día con un poco más de auténtica seguridad hacia las debilidades e imperfecciones que aún soy consciente que tengo que superar. Con consciencia, sin vendas en los ojos.

Sigamos, juntos

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