sábado, 5 de junio de 2010

Mirando a través del espejo

La vida es como un espejo. Reflejada lo que tiene delante, nos refleja a nosotros. No miremos al lado, fuera de nosotros, para buscar explicaciones. Miremos EN nosotros, porque ahí están las respuestas.
No te quedes en la imagen reflejada, que es sólo una imagen. No mires el espejo, mira a través del espejo. Trasciende la apariencia, mira lo que importa, lo que ES.
Cuando te miras en el espejo a una distancia de un metro, lo que percibes es tu imagen a dos metros de distancia. Pero sabes que a dos metros frente a ti no hay nada, o al menos no lo que tu estás percibiendo.
A veces los magos (los de feria) nos hacen ver cosas imposibles, y las descartamos como tales porque no encajan en lo que tenemos pre-aceptado. ¡Cuántas cosas de nuestro mundo cotidiano serían rechazadas como imposibles por los cerebros de humanos aún en culturas perdidas en la selva! Pero el televisor y el móvil seguirán siendo existiendo a pesar de que para ellos no tengan sentido.
Si no das un paso más allá de la imagen del espejo, nunca pasarás de la superficie del cristal. Tienes que tener valor para atravesar el espejo, para superar una apariencia limitada (no digo falsa). Las conclusiones que saques de esta visión limitada probablemente sean erróneas, porque estará basada en esa visión incompleta, falta aspectos muy importantes.
Busca el fondo invisible al ojo cegado por lo que percibe a primera vista. Esfuérzate (porque es un gran esfuerzo) en visitar el interior de ese espejo, de esa imagen, que sabes que es la imagen de ti y de tu mundo interno.
Ahí, en tu interior, está la respuesta más completa. Ahí está todo, aunque estemos cómodamente acostumbrados a quedarnos en una visión superficial y tamizada por nuestra herencia cultural. Porque, además, miramos el espejo a través de un cristal muy pintado y repintado, que nos lleva a “culpar” al supuesto mundo exterior de todo lo que no es de nuestro agrado. Y así sigue de desagradable nuestro mundo.
No, la verdad no está “ahí fuera”, eso sí que era una ficción. Lánzate, pasa a través del espejo, penetra en su interior, en TU interior, y acepta participar libre y conscientemente en tu conocimiento, en tu evolución.
Atrévete a pasar, aunque sesudas cabezas se rían de tu osadía. Apóyate en lo que el espejo te ofrece, sabiendo, siendo consciente, de que lo que refleja es una imagen invertida de ti y tu mundo. Dale la vuelta, que esa es la clave. Ese que a veces percibimos como nuestro enemigo está ahí para ayudarte.
Y si el simbolismo de Lewis Caroll y su Alicia te parece infantil (¡ja!), deja de mirar hipnotizado las negras y planas imágenes de la caverna de Platón, y sal a disfrutar del color y la luz del mundo. Ven a la Vida.

Sigamos, juntos.

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