viernes, 2 de septiembre de 2011

Trazando una línea...

Como esa línea del horizonte, que no separa nada pero que crea el efecto de hacerlo, trazo una línea entre lo anterior y lo nuevo, una línea que también lleva una luz al frente, como siempre hay que llevar para marcar un rumbo (que no un destino).

Sobre el mar de lo vivido vamos avanzando sin poder ignorar esa masa profunda que nos da miedo en su oscuridad, pero que tenemos que reconocer que es la que nos sostiene acá arriba. Y levantamos la mirada a un cielo con nubes entre las que se filtran hermosos rayos de luz. Que la belleza del cielo no nos deslumbre, igual que no nos debe asustar el abismo bajo la superficie. Que seamos capaces de percibir lo mejor posible la totalidad de cada momento, tanto de arriba como de abajo, porque sólo así seremos señores de lo de arriba y de lo de abajo, porque sólo así SEREMOS.
Hace tiempo que empezó el viaje, y el avance sigue sin parar, aunque a veces la falta de claras referencias en alta mar no nos permita una ubicación precisa. Y es que en estos “mares” el GPS no funciona.

Hay indicadores con los que hay que irse familiarizando, aprendizaje que forma parte de esta aventura. Con el trabajo continuo empezamos a darnos cuenta de que no estamos solos, hay otros compañeros en el recorrido, aunque siempre es un recorrido que debe hacer cada cual. Y un día, cuando ya nos creemos con suficiente maestría en el manejo del timón, empezamos a darnos cuenta de que es ahora cuando empieza la verdadera aventura sin fin.
El Arca sigue su rumbo…

Sigamos, juntos.

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