domingo, 3 de marzo de 2013

A la Luz del Sol.



El solsticio de invierno no marca, para mí, el final de un ciclo, sino el comienzo de uno nuevo. Es la renovación, no la muerte. Y el comienzo del nuevo ciclo abre nuevas expectativas, nuevas posibilidades, nuevas oportunidades.

Siempre construyendo sobre lo vivido, aprovechando el material ya trabajado para seguir trabajándolo, que no perfeccionándolo, pues perfecto ya es y en ese trabajo lo tenemos que descubrir.

Pero, ya sabemos, el Trabajo no empieza en el momento del nacimiento (solsticio), sino que antes hay que prepararse y madurar, hasta que el día llega a su cúspide y el Sol alumbra adecuadamente toda la Tierra. Entonces empieza el Trabajo.

Ahora, ligero de equipaje porque nada se necesita para continuar este viaje, mirando hacia arriba con la seguridad de dónde está la base más firme, me alegra sentir el Aliento de Vida de la primavera (equinoccio).
Si eliges mirar hacia abajo para no caer al precipicio es muy probable que, como le ocurre al equilibrista poco experto, precisamente entonces pierdas el equilibrio y caigas.

Si te sientes más seguro en la llanura, adelante, sigue avanzando siempre, pero recuerda que la vista más amplia sólo se tiene desde lo más alto de la colina, y que desde abajo puedes deducir erróneamente, no porque lo que veas seas falso, sino porque es incompleto y muy limitado.

Nada hay que justificar ni razonar, porque todo es Justo a la luz de la Razón, aunque esa Justicia y esa Razón no coincidan con las que aplicamos comúnmente. Pero son mucho más justas (y perfectas) y razonables que las que suele aplicar un mundo que ni vive la justicia ni atiende a razones universales. De hecho, todo pivota entorno a la Justicia, y sobre ella está la Razón…

Si piensas que la alternativa que propone la imagen del principio es una locura, estás plenamente en lo cierto, y así se llama precisamente. Pero tú eliges si vivir en lo que el mundo considera “cordura” es lo que quieres.

También puedes elegir algo de esta “locura”, atreviéndote a bajar a la parte más profunda de tu Tierra para darte cuenta de que todo estuvo siempre allí, de que sólo hay que remover las densas capas que lo ocultan, que ignorantemente hemos construido y que cobardemente no nos atrevemos a tocar.

Sí, todo está allí, en el fondo, que es a la vez el punto más alto de la colina, donde el Maestro sostiene la lámpara que nos guía, manteniendo firme el largo bastón que usó en su ascenso. Lo más profundo y lo más elevado. Arriba y abajo. Siempre la vuelta, aunque siempre diferente, la espiral sin principio ni fin, en eterno equilibrio, el eterno retorno. ¿O simplemente El Eterno?.
Y   Y   Y
El gráfico que preside este blog desde su inicio es otra representación de esa necesaria osadía de quienes descorren el velo de las apariencias y miran más allá, de quienes no se dejan engañar por visiones limitadas o emplean todas sus energías en tapar las superficiales heridas de la carne cuando la lepra te está destruyendo por fuera y por dentro, pero desde dentro. Deben sanarse las heridas, pero para curar la lepra y que no surjan nuevas heridas sin cesar hay que ir mucho más allá de la piel.

En tiempos pasados, algunos hombres fueron capaces de ver más allá de estas apariencias y nos dejaron sus interpretaciones para que las aprovecháramos en el futuro. Ahora toca revisarlas a la luz de la nueva ciencia en todas sus ramas (biológicas, físicas, astronómicas,…) para aportar la luz de la razón a aquellas representaciones, limitadas necesariamente por los conocimientos de la época.

Torpe sería por nuestra parte despreciar lo avanzado simplemente por no entenderlo, y refugiarnos en un mundo de rígida lógica que ya debería estar superado. En este ejercicio de “tolerancia lógica” o “lógica difusa”, el primer y mayor beneficiado será nuestra razón consciente, que se irá expandiendo cada vez más hacia el entendimiento de una Razón más profunda y auténtica.

El mismo juego de equilibrio y sincretismo que propongo es el que he seguido (discretamente) en esta entrada del blog, donde he intentado mantenerme en la Columna Central.
Y   Y   Y
Mis disculpas si algunas cosas no se captan bien, pero un día como hoy apenas puedo reprimir expresiones habituales en el “peligroso” mundo de los símbolos. Peligroso desde luego si prefieres seguir sólo con lo que otros han interpretado, porque los símbolos te adentran en un mundo inmenso, libre, abierto, siempre dispuesto a enseñar… si realmente quieres Aprender y Trabajas para ello.

Los símbolos son la vía que personalmente he elegido para liberarme con su estudio, con su ayuda, de las cadenas que nos atan a la dura falsa piedra que soporta una visión invertida de la auténtica Realidad, esa visión literalmente “diabólica”. Hay muchos métodos, pero éste permite el acceso a niveles detalles que no han sido alterados por intereses externos. Hay otras vías, pero esta es la que yo he escogido.

Y hoy, Domingo (“Sun-day”, más claro para los angloparlantes), día 3 del 3er. mes del año 13 de nuestro siglo XXI, un día después de cumplirse los 33 ciclos desde mi personal Primer Paso, inicio un nueva etapa de este caminar sin fin por este Sendero donde el objetivo es precisamente ese, caminar, avanzar, Aprender, Trabajar,… Ser y Estar, Aquí y Ahora.

Simbólico, sí, muy simbólico desde luego. TODO es Simbólico, aunque no alcancemos a verlo.
Y   Y   Y
Sigamos, juntos.