martes, 4 de septiembre de 2018

Una vez más, septiembre.

Un nuevo “curso”. Tal vez demasiado condicionado por la época de estudiante (académico, porque aún no he dejado -afortunadamente- de ser un estudiante…), o quizás porque la sociedad está montada en “años” que arrancan de septiembre, sigo usando estas fechas como referencia para el inicio de un nuevo ciclo.

Y he revisado algunas de mis anteriores reflexiones, pensando que siempre está bien construir sobre lo realizado antes, sin que ello te condicione en exceso, desde luego, pero sin rechazar nada de lo vivido, no sea que se acumule a “sombra” (en sentido junguiano) y se convierta en un germen de problemas en lugar de una fuente de enriquecedoras experiencias.
Pero es eso, un nuevo ciclo, siempre diferente, siempre similar, siempre aumentando la perspectiva… si somos capaces de tener la mirada limpia y clara, libre de posibles miopías o simples gafas oscuras que pudieron aparecer en algunas vivencias tal vez algo duras.

No debemos olvidar, y con ello recupero ya una cita de mi selección personal, que “ningún buen navegante se formó en mares en calma”, aunque todo buen navegante debe saber mantener su nave estabilizada y avanzando en rumbo, incluso en la más dura tempestad.

Es ese “mirar atrás” en el que creo conveniente detenerse de vez en cuando para ver lo progresado, en absoluto para enorgullecernos de mérito alguno que sólo infle –más!- nuestro ego, pero sí para ver el camino desde la nueva posición, desde lo avanzado, y para seguir avanzando.
La espiral siempre me pareció un gran símbolo de esa sucesión de etapas, pero un día descubrí que era sólo lo que se podía representar en un plano, mientras que eso mismo se transmitía mucho mejor en la figura de la hélice.
Y cuando estuve en la escalera vaticana vi esta foto…


Entre mis recuerdos destaco también esta imagen, que hoy veo, creo, desde unas vueltas más arriba en mi escalera personal.
Descubro unos vistosos cuadrados en el plano que sirve de apoyo. Unos cuadrados que son la proyección en ese nivel de los huecos de una esfera. Sin la esfera no habría cuadrados, aunque los habitantes de la famosa Planilandia no puedan ni imaginar la esfera…
Pero aunque sea la esfera la que proyecta el cuadriculado del plano, todo estaría en negro sin la luz que ilumina la escena.

Volvamos a mirar, desde más arriba de la escalera ahora, abriendo un poco más la perspectiva, forzando la visión a que no se quede en lo que tenemos delante. A que no se quede a nivel de Planilandia.
Porque la luz nos permite ver la escena, pero la luz, pese a su indiscutible importancia, no es la escena, no es ni siquiera lo bello de la escena. Lo bello es la escena en sí.
La luz es muy importante, decisiva, para que se nos haga visible toda la escena. Pero si falta la esfera de tiras, o si falta el suelo, no hay más que un punto luminoso en un cuadro negro…
La belleza está en el conjunto, no en sus partes aisladas. Y las necesitamos todas a la vez.

Hemos simplificada a tres los elementos de esta imagen-ejemplo, pero está claro que, independientemente del valor simbólico que esta estructura pueda incorporar, podríamos seguir hasta el infinito analizando los niveles de composición del suelo, de la esfera, de la luz por supuesto, quizás lo más interesante, …  y del aire entre ellos.
Y debemos plantearnos también que debe haber alguna consciencia detrás de estos elementos, de la concreta disposición de cada uno en relación con los otros, y de la intención que ha movido a esa consciencia a crear esta escena.

Tres elementos físicos que dan forma a una escena visible. Tres, pero que implican realmente a muchos más integrantes, incluso a aspectos bastante menos “tangibles” como consciencias o intenciones… Pero al final todo ha colaborado al resultado final de la escena en la foto, todo junto, ordenadamente, conscientemente, intencionadamente, hacia esa unidad final de la foto.
No hay magia, ni poderes misteriosos, ni fuerzas de dimensiones desconocidas, sólo hay unión.

Tal vez necesitemos a veces pensar en esos otros “niveles”, o tal vez prefiramos ignorarlos para que no nos alteren nuestros “sólidos” conocimientos del mundo. Ambas posturas son admisibles, incluso me atrevería a decir que ambas son deseables… si son capaces de hablar entre ellas con respeto, con intención de enriquecimiento mutuo, de aprovechamiento mutuo. Porque ambas tienen mucho que ganar.


Este es otro de mis lemas, con permiso de Tomás de Aquino, porque no creo que haya peor ceguera que el fanatismo, y esa es una grave enfermedad que se cura perfectamente abriendo la mente y escuchando con humildad al que piensa diferente. Según mi experiencia, difícil. Pero no imposible.


Y si reinicio el camino –nunca parado en realidad-, es por supuesto para seguir aprendiendo, y compartiendo, que es como mejor he aprendido a aprender.

Observaré –seguiré observando- todo a mi alrededor para tratar de seguir compartiendo, aunque a veces el otro no sea consciente del intercambio.

Y tras cada mirada afuera, mirada adentro, porque es ahí donde está la materia a trabajar. Para su modelado, su trasmutación, su desbaste y reajuste, su pulimiento y mejoramiento.
Para que en algún momento algunos la vean y aprendan también, de mis logros y de mis errores, que la mayoría de las veces vemos los problemas afuera, olvidándonos del espejo que la vida nos pone delante continuamente, no para que suframos, sino para que aprendamos.
Es como el profe que tanto odiábamos en nuestra infancia, que no nos ponía deberes para estropearnos el juego, sino para nuestro aprendizaje. Aunque muchas veces seguimos actuando como niños pequeños enrabietados con el profesor, con la vida, en nuestro caso.

Sí, septiembre una vez más. Otra oportunidad de replanteo a partir de lo vivido y asimilado. Otra vuelta en esa escalera de caracol que cada vez nos permite ver con mayor perspectiva.
Yo sigo, he comprobado que vale la pena.


Sigamos, juntos.



martes, 13 de diciembre de 2016

Apuntes para un Nuevo Ciclo

A punto de comenzar un Nuevo Ciclo, una nueva etapa del Camino, me voy a permitir sustituir la típica felicitación de estas fechas, e incluso las reflexiones sobre simbolismos astronómicos o mitológicos otras veces aludidos, por una selección de citas y pensamientos de muy diversas ideologías, culturas y épocas.

Son frases de personalidades bien conocidas, de relevancia en el mundo del pensamiento, en su más amplia acepción, que me han ayudado de alguna forma en la tarea de conformar día a día MI camino de aprendizaje. Y destaco muy intencionadamente lo de “MI camino” porque incluso en esta diversidad no pretendo ser exhaustivo ni excluyente, sino que animo a todos a ser críticos y elegir, consciente y libremente, aquellos apoyos que mejor considere para su progreso particular.

Éstas, como os digo, son sólo algunas estrellitas que han puesto Luz en mi noche, y que siguen brillando en el nuevo día. Ante el despertar de un nuevo ciclo, de una nueva etapa, las dejo aquí sólo por si a alguno le pudiera ser de ayuda, aunque sea para permitirle encontrar otras que se conviertan en sus guías personales, las únicas válidas para cada uno en su personal Camino Iniciático.




“He aquí mi secreto, es muy simple: No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”.- El Principito - Antoine de Saint-Exupéry

“Enseñar no es transferir conocimiento, es crear la posibilidad de producirlo”.- Paulo Freire

“Aprendí el silencio de los charlatanes, la tolerancia de los intolerantes, la amabilidad de los groseros. ¿Cómo no estar agradecido a estos maestros?”.- Khalil Gibran

“La verdadera revolución no pasa por cambiar la sociedad, pasa por cambiarnos a nosotros mismos”.-Krishnamurti

“Aquel que sólo tiene un martillo, sólo ve clavos a su alrededor”.- Friedrich Nietzsche

“Si deseas despertar la totalidad de la humanidad, despierta la totalidad de ti mismo.
Si deseas eliminar el sufrimiento en el mundo, elimina todo lo que es oscuro y negativo en ti mismo.
En verdad, el don más grande que tienes para dar es tu propia auto-transformación”.-
Lao Tze 

“Dominar a otros es señal de fuerza. Dominarse a sí mismo es prueba de verdadero poder”.- Lao Tze

“El que sabe no habla, el que habla no sabe”.- Lao-Tze

 “Los mejores maestros son los que te muestran hacia dónde mirar, pero no te dicen qué ver”.- Alexandra K.Trenfor

“No puedes controlar el viento, pero sí las velas de tu nave”.- Proverbio chino

“Aquellos cuyas mentes están fijas en lo externo se encuentran a merced de lo externo”.- Paul Foster Case

“Los hombres inteligentes quieren aprender; los demás, enseñar”.- Antón Chéjov

 “No se trata sólo de tolerar al otro en el sentido de superar la molestia que el otro nos provoca en su diferencia, sino de ir mucho más allá: entender la necesidad que tenemos del otro para conocer al Uno.
Porque al Uno sólo se le conoce desde la multiplicidad. Y sólo después, al final del camino, desde el Uno mismo”.- Muhyiddin Ibn ‘Arabi  

Un viejo indio Cherokee dijo a su nieto: “Hijo mío, dentro de cada uno de nosotros luchan dos lobos. Uno es malvado. Es la ira, la envidia, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras y el ego. El otro es benévolo. Es la dicha, la paz, el amor, la esperanza, la bondad, la empatía, la verdad.”
El pequeño pensó un poco y preguntó, “¿Abuelo, qué lobo gana”.
El anciano respondió, “El que alimentas”.

 “Deseé hacer el bien pero no he deseado hacer ruido, porque sentí que el ruido no hacía bien y que el bien no hacía ruido”.- Louis Claude de Saint Martin

“Desgraciados son los que buscan el resultado de sus obras”.- Bhagavad Gita, II-49

“Aquellos que eran visto bailando eran considerados locos por quienes no podían escuchar la música”.-Friedrich Nietzsche

Un sabio paseaba con sus discípulos cuando unas personas comenzaron a reírse de él e insultarlo despectivamente... Pero el sabio se volvió hacia ellos y los bendijo.
Un discípulo le preguntó: ¿Ellos te dicen cosas horribles y tú les respondes con bellas palabras?
El sabio le respondió: Cada uno de nosotros sólo puede ofrecer lo que tiene...
(Cuentos de la Sabiduría Sufí)

“Te advierto, quien quiera que fueres,
Oh! Tú que deseas sondear los arcanos de la Naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo, aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera.
Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias?
En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros.
¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses”.
(Oráculo de Delfos)

“Naciste con potencial. Naciste con confianza y bondad.
Naciste con grandeza. Naciste con ideales. 
Naciste con alas. 
No estás destinado a arrastrarte; 
Tienes alas. 
Aprende a usarlas y vuela”.-
Rumi.

“Cien hombres pueden leer un libro bajo la misma lámpara, y sin embargo puede que no todos estén de acuerdo sobre el sentido del texto.
Porque la lámpara ilumina sólo las letras y es el espíritu quien debe adivinar el sentido…”.-
Bulwer-Lytton

“Teme al hombre de un solo libro”.- Tomás de Aquino

“Ser uno mismo en un mundo que pretende constantemente que no lo seas, es el mayor de los logros”.- Ralph Waldo Emerson

“La sabiduría que un erudito intenta comunicar, siempre suena a simpleza. El saber es comunicable, pero la sabiduría no. No se la puede hallar, pero se la puede vivir, nos sostiene, hace milagros: pero nunca se la puede explicar ni enseñar.
Esto era lo que ya de joven presentía, y lo que me apartó de los profesores.”
Siddharta – Hermann Hess


Y   Y   Y

Estas son algunas ideas que me han ayudado en mi camino, pero, recuerda, es MI camino. Para no inducir a equívocos, por favor, considera la idea fundamental que me ha movido siempre: No sigas ciegamente ninguna línea trazada, pero no desprecies tampoco lo que cualquiera te pueda ofrecer.

Puede resultar más difícil de descubrir, pero por eso quizás tenga más valor y más efecto: Hay más enseñanza en lo que nos parece mal en los demás que en lo que vemos bien, y mucha más enseñanza en nuestros propios errores que en nuestros aparentes aciertos.

Observa atentamente, analiza, decide conscientemente y asume con responsabilidad plena las consecuencias. Y aprende. Es TU camino.

Recuerda que “obediencia” viene del latín “ob audire”, que significa “el que escucha”, en referencia última a la propia consciencia. Escucha esa guía interior y síguela, frente al ruido externo de los que aún no se han dado cuenta de que “los mejores maestros son los que te muestran hacia dónde mirar, pero no te dicen qué ver” y que “enseñar no es transferir conocimiento, es crear la posibilidad de producirlo”.

No sigas mis pasos, recuerda a Rumi: Tienes alas. Aprende a usarlas, y vuela!.



lunes, 21 de diciembre de 2015

¡Feliz Solsticio de Invierno!

Al inicio de un nuevo ciclo vuelvo a utilizar esta personal composición gráfica que me sigue resultando tan sugerente.

Seguimos avanzando por esa escalera ascendente, volviendo a pasar una y otra vez por la misma vertical, acumulando experiencias en cada vuelta.

Desde la última vez que puse esta foto, el loto ha crecido. Ha seguido creando belleza a partir del oscuro y cenagoso fondo que le sustenta. No hay nada despreciable allí abajo, mas que a la mirada poco preparada.

No es que la flor de loto sea un milagro, sino que tiene la capacidad de transformar en blanco radiante lo que aparece como rechazable oscuridad a los ojos de la visión dualista del mundo. Si has aprovechado adecuadamente las vueltas ascendidas por la escalera, debes empezar a percibir que no hay un fondo sucio y una flor bella, sino un principio único que se nos presenta de diferentes formas.
Nos toca a nosotros fijar la atención (y quedarnos atrapados) en el fondo pantanoso o en la flor resplandeciente, aunque siempre sabiendo que una parte es inseparable de la otra. Incluso deberíamos hacernos conscientes de que la flor necesita al suelo más que el suelo necesita a la flor… ¿es entonces la flor lo único importante…?

Muchos peldaños han quedado atrás desde la anterior (y más pequeña) flor, y ella ha seguido asimilando y transformando lo que el fondo le proporcionaba. Y ha crecido. Ella sola.
No he tratado de limpiar un suelo que creía feo y sucio, sólo he cuidado que posibles chapoteos no salpicaran de barro los delicados pétalos. Y dejado que la planta siga asimilando lo que ella sabe que tiene que coger para seguir adelante. Yo no he hecho nada, sino dejar que la vida siga, como sólo la Vida sabe.

Desde esta más alta vuelta de la escalera sí que veo cada vez mejor algunas cosas, ha valido la pena el esfuerzo. Además, cada vez me gusta más lo que voy viendo, quizás porque haya comprobado día a día, peldaño a peldaño, que ni el lodo sucio era despreciable, ni la bella flor era lo único importante. Quizás haya empezado a ver que es la Vida lo único que cuenta, que esta incluye fango y flor, y que la Vida está precisamente en la constante transformación de uno en la otra. Y que también es la Vida quien está presente en la vuelta de la flor al lodo cuando llegue su momento, cuando vuelvan a juntarse para empezar de nuevo a generar otro bello loto flotando en la superficie del estanque.

Con el solsticio, la vida (el sol) parece detenerse en su progreso por la bóveda celeste, pero en tres días vuelve a recuperarse y reiniciar un nuevo camino de crecimiento. Así cada ciclo, así cada año, así en el cielo y así en la tierra…

Que el tiempo de solsticio (sol-quieto) sea verdaderamente para todos una gloriosa celebración de la romana fiesta del Sol Invictus, y cada uno recoja los mejores frutos con la maduración de una eterna primavera.

¡Feliz solsticio de invierno!


(Y no olvidemos nunca que aquí todo es Símbolo, aunque a veces no alcancemos a verlo).
Y   Y   Y
Sigamos, juntos.