miércoles, 14 de julio de 2010

El hombre que piensa por sí mismo.

“El hombre que piensa por sí mismo llega a familiarizarse con las opiniones de las autoridades sólo después de haberlas adquirido, y meramente como una confirmación de las mismas, mientras que el filósofo de libro empieza con las autoridades en la materia, ya que construye su opinión reuniendo opiniones de otros: su mente, entonces, se compara con la de los anteriores, como un autómata se compara como un hombre vivo”. Arthur Schopenhauer


Larga cita que no me atrevo a reducir y que me produce una gran satisfacción. Porque ver que una persona como Schopenhauer está de acuerdo conmigo (y no lo digo al revés) me confirma en mi idea, como él mismo dice en su texto.

No, no sería más exacto decir que yo piense como él, aunque la secuencia temporal así lo presente, porque yo no he llegado a esta conclusión después de estudiar su forma de ver la vida. Yo he llegado a esta conclusión después de observar, estudiar, analizar, reflexionar,… sobre la vida y sobre lo que piensan personas de muy diferentes ideas y tendencias. Yo he llegado a mi conclusión, y Schopenhauer llegó a la misma. Como él dice, yo uso su opinión meramente como una confirmación de la mía, porque ciertamente a él lo considero un gran punto de referencia.

Desde pequeño fui siempre un gran usuario de las enciclopedias, cuando aún no existía Google. Porque en ellas estaba siempre disponible todo lo que en la cabeza sólo sirve para llenarla de datos, y yo prefería tenerla libre para pensar, para estar atento a nuevas ideas, para elaborar en ese atanor profundo nuevos frutos a partir de las semillas que la vida me brindaba.

Y sigo igual. No me aprendo nada de memoria, no me quedo con el nombre del autor de esa maravillosa cita. Pero me esfuerzo en escucharlo todo, en captarlo todo, en aprovecharlo todo. Y por todo entiendo eso, todo. Lo de arriba y lo de abajo, lo de delante y lo de detrás, lo de la izquierda y lo de la derecha, lo grande y lo pequeño, lo blanco y lo negro. Porque todo es importante, porque todo está ahí para nuestro aprendizaje y de todo podemos y debemos aprender.

Justificar nuestra opinión con un “porque es lo que dice X” me parece tan ridículo como infantil, inmaduro e ignorable a todos los efectos. Eso no vale de nada. Prefiero antes TU personal posible disparate, que el apoyo en una idea de otro, por muy importante que ese señor sea.

Acepta el riesgo de equivocarte, que siempre podrás rectificar, y en ese proceso siempre aprenderás, siempre madurarás. Repitiendo como un loro lo que otro dice, sin haberlo aprehendido, sin haberlo asimilado, sin haberlo hecho tuyo sincera y profundamente, serás como el autómata de Schopenhauer, lejos del hombre vivo que debes buscar.

No tengas miedo a equivocarte. La mayor equivocación es no asumir ese riesgo. Aprovecha cada lección de la escuela de la vida, que no para ni un momento de enseñarte cosas, pero que está en ti aprenderlas (aprehenderlas) o despreciarlas. En esa elección está tu futuro, está tu vida,… o tu verdadera muerte.

No hay “maestros” fuera de ti. Todo lo que vemos “fuera” es un maestro permanente que nos pone deberes continuamente para superar. Y la primera y más difícil prueba es percibirlo así.

Lee, estudia, lee y estudia más, pero saca tus propias conclusiones, forma tus propias ideas, que es lo único que vale.

Y lo más importante: no tengas problemas con cambiarlas cada vez que lo consideres conveniente. Porque eso es evolución, y lo contrario es inmovilismo. Porque eso es vida, y lo contrario es muerte. ¡Vive!

Realmente nunca se deja de “evolucionar” de alguna manera, porque no hay estatismo, es un movimiento continuo, en un sentido o en el contrario, a favor o en contra, hacia delante o hacia atrás. Tú eliges. Sin miedo, que siempre es posible enderezar el rumbo.

Estas son mis ideas. Estoy plenamente convencido de ellas, y me encanta encontrar a grandes pensadores que también llegaron a ellas. Pero nada de eso no me impedirá cambiarlas mañana si encuentro otras que considere mejores. Estoy abierto a escuchar las tuyas y coger de ellas todo lo que complemente esta estructura que voy montando y puliendo día a día, piedra a piedra. Luego olvidaré tu nombre, junto con las ideas que no encajaran con las mías en ese momento. Y lo haré todo con el mayor respeto y con el mayor agradecimiento que pueda, porque tus opiniones, de una u otra manera, siempre me harán enriquecido.

Si de alguna forma sientes que con estas reflexiones te he podido ayudar, estaré tremendamente satisfecho. Pero recuerda siempre lo principal: No fue nunca mi intención que las asumieras como tuyas a la ligera, saca de ellas sólo lo que sientas que tienes que sacar, adaptándolo para ti, olvidándote de mí. Esta no es LA verdad, porque no hay una verdad. Esta es mi visión de hoy, y, ya te dije antes, mañana la cambiaré si con ello creo que la puedo mejorar. ¡Y Vivir!

Sigamos, juntos.